
Un jardín híbrido y consciente
Cuando se le pregunta cómo definir Ecoedro, Madelaine hace una pausa. “Acompañamos la primera infancia de manera sensible y respetuosa en un espacio seguro”, dice finalmente. Esa frase resume el corazón de un proyecto que nace del cruce entre la psicología del desarrollo, la maternidad y una profunda inquietud por ofrecer una educación inicial más humana. Ecoedro se presenta como un híbrido: un jardín que cumple con la normativa oficial del Ministerio de Educación, pero que integra principios Montessori, Reggio Emilia, Waldorf e incluso aportes de Pickler.
Por qué Ecoedro se llama así
El nombre no es decorativo, sino conceptual. “Eco significa casa y edro significa diferentes aristas”, explica Madelaine, “queremos dar cabida en una casa a las diferentes existencias de personas, a los diferentes seres humanos”.
El desarrollo socioemocional, trabajado desde la teoría del apego, la intersubjetividad y la corregulación emocional.
La conciencia ecológica, entendida no como perfección sino como aprendizaje comunitario: niños, familias y equipo adquiriendo sensibilidad hacia su entorno natural y humano



