
Creciendo desde la Curiosidad y el Juego
En Ecoedro, la jornada educativa se aleja de la estructura tradicional para centrarse en el respeto por los ritmos individuales y el bienestar emocional. Aquí te contamos cómo fluye un día diseñado para el aprendizaje significativo.
El Juego Libre y la Seguridad Emocional
Todo comienza con el juego libre acompañado. Este espacio permite que cada niño aterrice y explore a su propio ritmo, mientras los adultos conectan a través de la observación. No es solo tiempo de juego; es el pilar de la seguridad emocional, donde la expresión auténtica es la prioridad antes de iniciar cualquier actividad.

Conexión y Reconocimiento
El saludo diario es un momento formativo clave. A través de preguntas sencillas sobre sus emociones, los niños aprenden a nombrar su mundo interno. Este ejercicio de vínculo afectivo refuerza la comunidad y asegura que cada niño se sienta visto y escuchado desde el inicio del día.

Innovación Pedagógica: Metodología ABP
Nuestra propuesta educativa se basa en el Aprendizaje Basado en Proyectos (ABP). Partimos de las asambleas, donde las preguntas espontáneas de los niños —como “¿cómo duermen las mariposas?”— se transforman en investigaciones profundas. Así, el currículo nace de su propia curiosidad, integrando arte, construcción y descubrimiento sin apuros académicos.

Talleres Integrales y Autonomía
La jornada se complementa con talleres especializados que abarcan desde inglés y yoga hasta huerto y circuito deportivo. Además, valoramos las rutinas cotidianas (higiene, colación, transiciones) como oportunidades de aprendizaje vital. En Ecoedro, alcanzar la autonomía en actividades diarias es tan relevante como cualquier contenido académico.

Un Espacio para Crecer desde la Calma
Bajo la dirección de Claudia Maldonado, Ecoedro ofrece una experiencia con sentido donde conviven la exploración de la naturaleza y los vínculos seguros. Es un entorno donde todos los lenguajes valen y el crecimiento surge de la calma, la sensibilidad y el juego.






