Ecoedro

Un equipo que se acompaña

Ecoedro no solo es un jardín infantil: es también un espacio de crecimiento para las personas que lo...

Ecoedro no solo es un jardín infantil: es también un espacio de crecimiento para las personas que lo sostienen. Su fundadora, Madelaine Muñoz, lo resume con claridad: “He visto un compromiso del equipo con su propia evolución; han tenido que desafiarse a sí mismas para seguir siendo parte del jardín”. Esa visión se ha traducido en una estrategia institucional donde el desarrollo personal y profesional es un pilar central.

El equipo participa de jornadas técnicas, capacitaciones y talleres vivenciales que abordan temas como teoría del apego e intersubjetividad, corregulación emocional, neurociencias del desarrollo y educación en la naturaleza. Por otro lado, refuerzan aprendizajes relacionados con primeros auxilios, bases curriculares y seguridad, entre otros. No son solo cursos: son espacios de trabajo interno donde cada año nos acopañan diferentes profesionales. Además, se generan distintas instancias de autocuidado durante el año. “Sin un trabajo personal es muy complejo acompañar de manera sensible a los niños y sus familias”, enfatiza Madelaine. Por eso, en Ecoedro la formación no solo entrega herramientas pedagógicas; también fortalece la vocación, la autorreflexión y la capacidad de sostener emocionalmente a otros.

El equipo entiende que educar no es “repetir una fórmula educativa una y otra vez”. En voz de su directora, Claudia Maldonado, “Las jornadas técnicas y los espacios de capacitación nos permiten detenernos, analizar nuestras prácticas, cuidarnos como personas y crecer como equipo que acompaña las infancias”.

A su vez, todo el equipo participa de una evaluación de desempeño anual, donde se identifican desafíos personales, profesionales y vocacionales. En lugar de entender la evaluación como un control, el jardín la utiliza como una instancia de crecimiento compartido. Cada integrante se compromete con metas de mejora que se trabajan durante el año, acompañadas por la dirección y sus propios sostenedores, ambos psicólogos. 

Para Ecoedro, una educadora segura y consciente es condición para un niño seguro y acompañado. Por eso esta cultura organizacional busca crear un círculo virtuoso: cuando el equipo se permite aprender, cuestionarse, regularse y crecer, ese proceso se transmite —de manera directa e invisible— a los niños y sus familias. En palabras de la fundadora, “cuando el equipo se siente acompañado, va dando lo mejor de sí”.